Mi casa
Estas parado en frente de la casa; ves el hueco de la puerta y el de dos ventanas, una a cada lado. Levantas la vista, la planta superior es muy similar, una puerta que da acceso a una terraza sin valla y dos ventanas, una a cada lado, la diferencia es que las ventanas altas tienen a su alrededor muchos más impactos que las bajas.
Hace calor. Vuelves a mirar a la planta alta y sin saber porqué comienzas a contar los impactos: uno, dos, tres… cuando pasas de cuarenta pierdes la cuenta y piensas en la diferencia de tamaños de unos impactos y otros. No sabes mucho de armas ni de proyectiles pero recuerdas las explicaciones de la mili sobre los diferentes calibres y concluyes que la mayoría de los impactos deben ser de fusil.
Hace mucho calor, sudas, bebes un trago del bote de agua que llevas en la mano y notas que está casi vacío. Miras de nuevo a lo alto y te fijas en el gran impacto que hay en la fachada ya casi en el alero del tejado: un impacto que calculas de unos cincuenta centímetros de diámetro redondeado hacia la derecha y abierto hacia la izquierda en formas que te recuerdan la cola de un cometa y por un momento esa fachada se te asemeja a un cielo estrellado.
Hace mucho calor, vuelves a beber de tu bote y notas como se acaba la poca agua que te quedaba. No es la primera vez que ves casas como estas, ni impactos de proyectiles, las has visto en Sarajevo donde el taxista que te llevo a la ciudad desde el aeropuerto te las enseñaba como si de una atracción turística se tratase (big problemo here some years, te dice en su más que básico inglés), las has visto en Travnik, en Jajce, en Kupres, en Mostar, en Stolac, …
Hace calor. Vuelves a levantar tu bote y notas que está completamente vacío y recuerdas el motivo por el cual has entrado a este pueblo: el agua. Cuando venías por la carretera has visto el pueblo a lo lejos, pegado a la falda del monte, con pinos en la parte alta y una alameda dando sombra en la entrada, por la pequeña carretera que une el pueblo con la principal y has pensado: seguro que en ese pueblo hay una fuente.
Hace mucho calor. Miras a tu alrededor, todas las casas tienen el mismo aspecto que la que tienes frente a ti. Te acercas a tu bicicleta para coger el otro bote y vuelves a mirar a los lados. Recuerdas que en la alameda de la entrada había un viejo cementerio musulmán y levantas la cabeza buscando un minarete porque sabes que todas las mezquitas tienen fuente.
Hace mucho calor, el sol cae de plano a esa hora del día. No hay minarete, no hay mezquita, pero estas seguro de haber visto el cementerio. Tampoco hay iglesia. Notas la sed. Te quieres mover pero estas clavado en frente de esa casa. El pequeño cartel caído en la entrada y en el que no habías reparado te clava aún más: PAZI-MINE
Hace calor. Miras el cartel, miras los impactos de las balas, miras a tu bicicleta, miras tus alforjas, miras los botes de agua vacios en tus manos, miras las calles desiertas, miras los escombros, miras los pinos en la ladera y los álamos abajo en la carretera.
Hace mucho calor. Miras de nuevo al frente y no sabes si es sudor o lagrimas lo que cae por tu cara mientras piensas que aquella podría ser tu casa.
December 28th, 2008 at 19:35
Parece que la literatura también se ha plagado de la crisis que hoy invade al mundo. Esa descripción de zozobra-decadente atrae a continuar la lectura. No me conformo con que ese panorama se mantenga en la realidad, me parece apasionante para las historias en letras. Leo a Jodorowsky y me alienta sólo un poco en su libro “Cabaret místico”, aunque termina con mi aliento en “los evangelios para sanar”, cuando afirma que nosotros sólo somos el eslabón de la evolución humana, y no me quedo con esa idea, creo que nadie tiene una verdad absoluta, sólo espero que esos impactos en las paredes de esa casa, cuenten la historia de un momento del que resurgió la humanidad para ser mejor.
Pasaba por aquí. Saludos desde un redacción catatónica…
December 30th, 2008 at 23:45
[…] Óscar Sanz, también ésta es mi casa. […]
April 15th, 2009 at 14:41
Siempre se aprende algo de los posts interesantes! Gracias