El boicot a Prisa o como exprimir el marketing político
¿Si usted fuera el/la responsable de marketing de una empresa y tuviera el presupuesto suficiente renunciaría a hacer publicidad en los medios de comunicación de mayor difusión?.
Probablemente la respuesta de la mayoría es no, no renunciaría.
Y entonces ¿porqué el PP renuncia a hacer publicidad de sus candidatos y a aprovechar la tribuna que se le ofrece en el Grupo Prisa para difundir su mensaje?.
La explicación oficial pasa por una supuesta ofensa gravísima cometida por el señor Polanco al establecer paralelismos entre el PP y el franquismo.
Personalmente pienso que si esta fuese la justificación real sería gravísimo porque demostraría que el PP tiene un concepto muy restringido de la libertad de expresión y por tanto unas actitudes democráticas que cuando menos podríamos calificar de poco profundas, ¿o es que los insultos, las mentiras, las insidias y las descalificaciones que a diario lanzan contra el Gobierno, contra el resto de partidos políticos y contra los votantes de esos partidos, sus medios de comunicación afines, sus trolls a sueldo, el propio Rajoy y sus parlamentarios y senadores si son aceptables?.
Otra posible explicación es la ideológica, inspirada en la doctrina de Aznar que ya cuando era presidente del gobierno anterior se negaba a conceder entrevistas a Prisa.
La sombra de Aznar es alargada, sin embargo estoy convencido de que en este caso la explicación es un poco más compleja.
El Partido popular tiene muy presente que para ganar unas elecciones necesita dos factores básicos, uno y más evidente, que sus afectos le voten y dos, que el voto socialista se desmovilice.
Todas las campañas lanzadas en los últimos tiempos contra el Gobierno persiguen este doble objetivo, cohesión y desmovilización (recordemos que se puede sacar tanto provecho de un voto emitido como de una abstención) y por eso se usan argumentos que tratan de llegar a lo más íntimo e irracional de los votantes, argumentos que no resisten un análisis racional y estricto pero que calan en el subconsciente de las personas (conspiración del 11M, caso De Juana, disgregación de España, inmigración versus delincuencia, traición a las victimas, venta de Navarra a los terroristas, etc.) y consiguen llegar hasta le esfera más íntima, esa en la que los sentimientos pueden más que la razón.
Sin embargo y a pesar de ello y de la dureza con la que el PP se ha empleado en esta estrategia los resultados cosechados no son los deseados y las previsiones de voto para las próximas elecciones no son, ni de lejos, las que el PP esperaba.
Por esa razón hay que dar un paso más y ampliar los frentes de batalla y ahí entra el boicot al Grupo Prisa.
El posible votante se divide desde el punto de vista de un partido político en tres categorías básicas: afecto, desafecto y dudoso.
Afectos y desafectos suelen tener muy claras sus opciones de voto y es muy difícil que cambien el sentido del mismo, ahora bien, lo que si puede ocurrir es que se decidan por no votar (que se lo digan al PSOE en el 2000).
Las campañas políticas se dirigen sobre todo a los dudosos, aquellos cuyo sentido del voto no está definido a priori y que por tanto se puede influir en ellos.
Al boicotear al Grupo Prisa el PP renuncia a dos cuestiones fundamentales:
1 a hacer publicidad en algunos de los medios de más difusión y audiencia de España y
2 a exponer sus ideas y sus planteamientos en las tribunas que los medios del grupo les ofrecían de forma habitual (entrevistas, tertulias, comparecencias, etc.)
Renunciar a hacer publicidad en el grupo Prisa podría entenderse como una estrategia de optimización de los recursos de marketing planteando que, puesto que su target no se encuentra ahí que sentido tiene gastarse el dinero en campañas que no van a calar y que no van a tener repercusión (asunto más que discutible pero que en cualquier caso sigue un razonamiento lógico).
Ahora bien ¿y renunciar a esa tribuna gratuita que permitía que parlamentarios, senadores, concejales y todo tipo de cargos políticos del Partido Popular pudieran lanzar su mensaje?¿qué sentido tiene eso?.
Pues un sentido de puro marketing electoral que, básicamente se resume en:
Lanzamos un mensaje a la esfera de los sentimientos de las personas, el mensaje de una agresión intolerable por parte del Grupo Prisa, tan intolerable que los miembros de nuestro partido no pueden acudir a sus medios a difundir su mensaje, pero no por que ellos no quieran si no porque el Grupo Prisa se lo impide con su actitud. Si el Grupo Prisa lo impide es que está cortando nuestro derecho a expresarnos, por tanto el Grupo Prisa actúa como un grupo antidemocrático que no permite al PP expresarse con libertad favoreciendo a otros partidos políticos y a no se que oscuros intereses.
Este mensaje sirve para que sus afectos se conexionen aún más al sentirse agredidos, para que los desafectos duden de la honestidad e imparcialidad del Grupo Prisa y por tanto puedan sentirse tentados a no votar (desmovilización) y, sobre todo, para que los dudosos se solidaricen con el agredido y decidan dar su voto al PP.
Pero todos los que nos dedicamos a esto del marketing sabemos que lo importante no es el mensaje que tu lances sino el mensaje que recibe el destinatario, que no siempre coincide con el que tu has lanzado.
El PP ha hecho una apuesta muy fuerte con este boicot al Grupo Prisa, se está jugando mucho más que la continuidad de Rajoy como líder, se está jugando ser como partido una alternativa real de gobierno. Y me parece señor Rajoy que esta mano pinta en bastos.